Albert A. Harcourt, de South Belgravia, Londres, mostró un gran interés por algunos de los espectáculos visuales que se le ofrecían, como caballero de finales de la época victoriana. Su interés se extendía a las obras de teatro y operetas que se representaban en los escenarios londinenses de la época, y a un gusto particular por las producciones de temática francesa, de moda en aquel entonces, con su elaborado vestuario. Los barcos eran claramente otro de los intereses de Harcourt: parece haber viajado mucho, y sus aventuras lo llevaron al Cabo de Hornos y a Salisbury, Rodesia (actual Harare, Zimbabue).